Los agentes forestales de la región colaboran en la conservación de fauna agrícola amenazada

Sus esfuerzos se concentran en los aguiluchos ibéricos, tanto el aguilucho cenizo -Circus pygargus- como el pálido -Circus cyaneus-, dos rapaces en una situación de grave peligro, ya que sus poblaciones han sufrido un descenso del 50% en los últimos años.

LA HORA DE MADRID/ 26 AGOSTO 2020/. Se trata de dos especies que se reproducen en la Comunidad de Madrid. Instalan sus nidos en el suelo, dentro de campos de cultivo, especialmente de cereal de secano (trigo o cebada). Su éxito reproductor está estrechamente ligado a las condiciones ambientales y meteorológicas de la zona, la cosecha del cereal y la depredación entre otros factores. 

En la mayoría de las temporadas agrícolas, la cosecha del cereal tiene lugar antes de que los pollos de aguiluchos hayan sido capaces de volar para salir de sus nidos para moverse a zonas seguras y protegerse de las cuchillas de las cosechadoras.

«la cosecha del cereal tiene lugar antes de que los pollos de aguiluchos hayan sido capaces de volar para salir de sus nidos para moverse a zonas seguras y protegerse de las cuchillas de las cosechadoras»

Por esa razón, los agentes forestales realizan un seguimiento de estas especies con el fin de colaborar en su conservación. Durante la presente temporada, en la comarca forestal 5 -Bustarviejo, Valdemanco, La Cabrera, El Berrueco, Patones, Navalafuente, Cabanillas, Redueña, Torrelaguna, Torremocha de Jarama, Venturada, Guadalix de la Sierra, Pedrezuela, El Vellón, San Agustín del Guadalix y El Molar- se han localizado diez parejas, nueve de aguilucho cenizo y una de aguilucho pálido, y se ha actuado directamente sobre ocho nidos, en los que ha sido necesario instalar un vallado protector. Gracias a este trabajo de control de esta especie, la tasa de vuelo obtenida este año ha sido del 100%, con un total de 14 pollos.

Se requieren muchas horas de vigilancia y observación para la localización de nidos. Un contacto directo con los agricultores de la zona, protección con vallados de los nidos con objetivo de salvaguardar la vida de estas especies amenazadas. En estos últimos años el número total de pollos que han volado al final de cada temporada ha sido de 118 aguiluchos. 

Es importante destacar la colaboración por parte de los agricultores a la hora de la comunicación y protección de las parcelas de su propiedad donde se localizan los nidos, así como la participación de ONGs como Terra Naturalis, Red de Montañas, GREFA, ÁLULA y Seo-Sierra Norte.

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