Las esenciales olvidadas

Mucho se habla de las víctimas de este virus entre personal sanitario y de residencias como de usuarias de estas, pero no hay un solo dato de las que puedan haber en el S.A.D, quizá porque ni administración ni empresas se sientan obligadas al ser un servicio que se presta en la intimidad del domicilio.

LA HORA DEL VECINO/A . Esta crisis sanitaria que estamos viviendo, mostró en su pico más álgido quienes eran imprescindibles para que las personas confinadas tuvieran garantizadas un mínimo sus necesidades y salud, nos declararon esenciales, eran en su mayor parte mujeres con profesiones poco valoradas y mal pagadas. Entre ellas estamos nosotras las auxiliares de ayuda a domicilio, el S.A.D, nosotras las que somos esenciales para que las personas más vulnerables tengan una vida digna y saludable en su domicilio sin tener que ingresar en una residencia que tan catastróficas han resultado ser hemos vuelto a ser olvidadas por quienes tienen la responsabilidad de velar por la salud pública.

A pesar de ser esenciales, nosotras las auxiliares, nunca hemos sido reconocidas como técnicas sociosanitarias (a pesar de tener la titulación que nos capacita) por no trabajar en centros residenciales y hacerlo en domicilios, por ello no se nos tiene en cuenta a la hora de considerar un posible contagio como accidente de trabajo, cosa que si tiene el personal sanitario y sociosanitario, nosotras no aparecemos en el RD 6/2020 de 10 de marzo ni en el plan de respuesta temprana.

Este vacío resulta inexplicable si atendemos unas cifras: según el IMSERSO a fecha 31 de diciembre de 2018 en centros de día eran atendidas 67.930 personas usuarias, 280.317 en residencias, según el CSIC en 2019 las personas usuarias de residencias fueron 333.920 porque incluían a personas de 60 a 64 años que no están consideradas mayores, total atendiendo a las cifras mayores nos dan 401.850 personas usuarias en centros residenciales, mientras el S.A.D, y según el IMSERSO de la misma fecha atendíamos a 451.507 personas, pero esta cifra no es real ya que el S.A.D no atiende solo a personas mayores, atendemos también a personas con discapacidad, patologías graves (oncológicos, Alzheimer, Parkinson, etc), a infancia y familias vulnerables en exclusión, es decir, nosotras atendemos a 49.657 personas mayores más que los centros residenciales ¿por qué entonces este vacío por parte del ejecutivo?.

Durante el pico de la pandemia no solo estuvimos desprotegidas nosotras, lo estuvieron también las personas que atendíamos, no teníamos batas desechables, guantes de mala calidad, dependiendo del lugar y empresa nos daban 2 ó 3 mascarillas quirúrgicas a la semana que debido al vapor al duchar a la usuaria, las gotas que salpican y el propio sudor de la auxiliar quedaban ineficaces en el primer servicio, nosotras atendemos entre 4 y 7 personas al día, personas que durante 2 ó 3 días atendíamos con la misma mascarilla que desinfectábamos como podíamos en nuestras casas porque además nunca nos dieron gel desinfectante ni ningún otro producto, los comprábamos nosotras.

Nosotras no podemos mantener distancia de seguridad, nosotras aseamos, vestimos, hacemos cambios posturales, damos de comer, damos medicación y eso hay que hacerlo con contacto estrecho, cuerpo a cuerpo, piel con piel, y no podemos ser vectores de contagio para personas que son de riesgo ni podemos ser contagiadas haciendo nuestro trabajo.

Mucho se habla de las víctimas de este virus entre personal sanitario y de residencias como de usuarias de estas, pero no hay un solo dato de las que puedan haber en el S.A.D, quizá porque ni administración ni empresas se sientan obligadas al ser un servicio que se presta en la intimidad del domicilio.

Intimidad que alegan tanto administraciones como empresas para no hacer evaluación de riesgos laborales, que aun estando amparadas por la legislación española, europea y la OIT no despliega su eficacia por la alegada intimidad del domicilio, pero esta es una excusa infantil, una excusa de mal pagador, si bien es cierto que el derecho a la intimidad está protegido en el art. 18 de la Constitución como derecho fundamental también lo está el derecho a la vida y la integridad física en su art 15, y si hay un derecho fundamental entre los derechos fundamentales es el derecho a la vida y la integridad física, derecho que parece no importar cuando se trata de garantizarlo tanto a las personas que reciben como a las que prestamos asistencia en el domicilio.

Plataforma Unitaria de Auxiliares S.A.D

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